Información y recomendaciones elaboradas por nuestra Escuela Superior de Naturopatía.

Ahora que las mascarillas son obligatorias en todo el territorio y con el aumento de las temperaturas, están apareciendo los primeros problemas en la piel debido a su uso continuado.

El uso de mascarilla durante largos periodos de tiempo junto con el calor provoca que tengamos un exceso de humedad dentro de la misma debido a nuestra respiración. La humedad se acumula en el espacio que tiene contacto la mascarilla con nuestra piel, además, al respirar y al hablar expulsamos bacterias que se quedan acumuladas en la mascarilla en vez de salir al exterior pudiendo provocar así alteraciones a nivel cutáneo. Describimos brevemente las seis más comunes que la academia española de dermatología y venereología dictamina:

  • Xerosis o sequedad: se manifiesta con picor, escozor y malestar. Está causada por la escasa ventilación y la retención de humedad que hacen que el poro se dilate e incremente la pérdida de agua.
  • Eritema: es un enrojecimiento de la piel que puede ir unido a la descamación. Esto es debido a un aumento en la vascularización de la zona.
  • Desencadenar o agravar brotes dermatológicos nuevos o ya existentes como por ejemplo la dermatitis rosácea, piel atópica, acné.
  • Acné: junto con la dermatitis rosácea es una de las patologías que más casos está repuntando por el uso de mascarillas. La escasa ventilación, más la humedad producida por la respiración, más el papel de la saliva que favorece el incremento de microorganismos, hace que la piel sea un campo de cultivo para que el acné campe a sus anchas.
  • Eczema seborreico: es debido al efecto oclusivo. En la dermatitis seborreica hay implicado un microorganismo que produce más fácilmente inflamación y descamación del aspecto de la caspa en las zonas que se encuentran ocluidas. También sabemos que la dermatitis seborreica empeora con el estrés (confinamiento) y el roce de la mascarilla.
  • Herpes: es una infección viral muy común cuya aparición suele estar relacionada con estados de estrés e inmunosupresión en las personas que lo padecen.

vía: Clínicavluz

La acumulación de bacterias en las mascarillas puede ser un problema. Sabemos, que el crecimiento bacteriano se ve favorecido por la humedad, y como no vemos las bacterias al ponernos la mascarilla, hacemos un uso repetitivo sin darnos cuenta de que está contaminada contribuyendo así a la aparición de patologías en la piel, que están favorecidas por una bajada del sistema inmune, en un lugar que debería de estar al 100%.

Vía: Cuatro

Algunas soluciones para este tipo de problemas dermatológicos es el uso de fármacos para la aparición del acné, cremas con corticoides, cremas hidratantes, antibióticos, etc. Nunca podemos desaconsejar el uso de este tipo de tratamientos, pero si queremos poner solución a este tipo de problemas que puedan surgir con una opción natural y no invasiva, podemos optar por seguir los siguientes pasos (siempre que no lo desaconseje un médico o un especialista):

  • Al ser el uso de la mascarilla obligatorio podemos probar distintos tipos de mascarillas: de tela, higiénicas, quirúrgicas, FFP2 , específicas para hacer deporte, etc, y ver cual nos es más cómoda y nos da menos problemas en la piel o provoca menos reacción.

Vía: Atrium Health

  • Después de este paso, tenemos a nuestro alcance pequeños remedios que nos van a ayudar a restaurar el equilibrio en la piel y nos van a limpiar de forma eficaz siguiendo estas pautas:

Limpiar la piel:

  • Con jabón de Alepo: este jabón lo podemos encontrar con facilidad en supermercados y herbolarios. Debido a que está elaborado con aceite de laurel, tiene un grandísimo poder bactericida y actúa como antiséptico, antiinflamatorio y desinfectante, restablece la capa hidrolipídica de la piel, protege de las infecciones cutáneas y los agentes externos, ayuda en problemas cutáneas y protege las pieles grasas u sensibles.

vía: jabón de Alepo

  • En el caso de que tuviéramos irritaciones en la piel o sarpullidos, también podríamos limpiar nuestra piel con jabón de caléndula, por su efecto hidratante, cicatrizante, antiinflamatorio y calmante.

Luego nos secamos la piel sin frotar y nos vamos a aplicar una base de aceite vegetal de caléndula, coco o argán con unas gotas de aceite esencial de árbol del té , manzanilla romana  o lavanda  (o incluso los tres o la combinación de dos de ellos) los mezclamos y nos damos un generoso masaje sobre la cara para que la piel absorba bien los aceites.

El árbol del té  tiene propiedades antifúngicas, antimicrobianas, es un potente antiséptico, cicatrizante y antiinfeccioso y nos va a ayudar para aquellos casos en los que aparezca acné.

La manzanilla romana tiene propiedades antiinflamatorias, calmantes, cicatrizantes, desirritantes y antialérgicas cutáneas y nos va a ayudar para aquellos casos que tengamos irritaciones de la piel.

La lavanda es un potente relajante, tonificante, antiinflamatorio, cicatrizante y antiséptico que nos va a calmar la piel en casos de irritación y nos puede ayudar en casos de acné o picores.

La caléndula está indicada para las alergias cutáneas y urticaria, eccema, rojeces e irritaciones y piel seca o sensible.

El aceite de coco  sirve para la piel agrietada o resquebrajada, las irritaciones, los enjuagues con este aceite (oil pulling) nos sirven para quitar los hongos de la boca, la sequedad y tiene un gran poder antifúngico e hidratante.

El aceite de argán es un potente hidratante para los eccemas y la psoriasis.

  • Finalmente, tenemos que desinfectar la mascarilla para evitar el crecimiento bacteriano y mantener protección extra ante patógenos. Como hemos explicado anteriormente, sabemos que por el uso de las mascarillas y debido a que de nuestra boca salen muchas bacterias de forma natural, se almacenan en la mascarilla y pueden producir (si hacemos un uso continuado de ella) la aparición de otro tipo de infecciones como efecto secundario a su uso.

Podemos hacer una mezcla de aceites esenciales antibacterianos, antimicrobianos, antivíricos, antifúngicos y antisépticos con eficacia probada que vienen ya en preparados de varios laboratorios que trabajan con ellos (siempre deben de ser laboratorios con rigor científico) como por ejemplo:

  • Phytorespir de Essential aroms diluido en una proporción del 5% en alcohol del 70º.

  • Otras marcas ya tienen el preparado hecho como el spray hidroalcohólico para manos y zonas localizadas de Pranarom.

Con este tipo de mezclas podemos tener un buen desinfectante de mascarillas y cada vez que nos la quitemos cuando lleguemos a casa echamos unas pulverizaciones sobre la mascarilla (si es desechable la desechamos, no la volvemos a utilizar).

Pero también podemos utilizar esta mezcla para para desinfectarnos las manos en lugar del gel hidroalcohólico.

Como último consejo para mantener a raya la proliferación bacteriana de la zona, podemos echar un par de gotitas de aceite esencial de árbol de té en nuestro cepillo de dientes cada vez que nos vayamos a lavar junto con la pasta de dientes. Como ya sabemos, el aceite esencial de árbol de té tiene un gran poder antibacteriano, antiséptico y antifúngico por lo que nos puede proporcionar una opción segura y efectiva para mantener un equilibrio bacteriano si sufrimos de proliferación excesiva y tenemos problemas como por ejemplo aftas, que son pequeñas úlceras o llagas que se forman en la boca y suelen estar ligadas a situaciones de bajada del sistema inmune. .


Información elaborada por Elena Cerro, colaboradora de la Escuela Superior de Naturopatía del Grupo Thuban.