El ser humano posee increíbles cualidades y habilidades muy importantes y potentes que no siempre tiene la capacidad de admirar y mucho menos cuidar, salvo cuando alguna de esas cualidades o habilidades pierde funcionalidad o sufre un deterioro que nos impide progresivamente el normodesarrollo de nuestra vida. Como por ejemplo puede ser el caso de una de la capacidades más asombrosas y complejas del ser humano: la memoria.

La memoria es una función cognitiva fundamental y según la RAE, está definida como la facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. Es decir, es esa capacidad del cerebro de retener información y recuperarla voluntariamente. Y, en algunas ocasiones, aquí está el quid de la cuestión, recuperarla voluntariamente.

Muchas veces, por mucho empeño que pongamos, no tenemos acceso a la memoria de forma voluntaria y nuestros esfuerzos no sirven para recuperar ese recuerdo que necesitamos en un momento preciso o que requiera la ocasión. O incluso muchas veces, tenemos exigencias muy altas para la memoria, no nos sigue el ritmo de vida y nos falla.

Vía: estimulacioncognitiva.info

También sabemos que, con el paso de los años, el ser humano tiene mayor tendencia al olvido y tenemos ocasiones, en las que nos cuesta un poco más acceder a nuestros recuerdos.

Todas estas situaciones, que forman parte de nuestra vida cotidiana, no atañen nada malo y no tienen porqué significar que algo va mal en nosotros si estas situaciones se producen. Son normales y entran dentro de los parámetros de salud.

Si estás interesado en mejorar tu memoria o te preocupa que últimamente te falle, puede resultarte útil conocer una definición un poco más precisa que nos ayude a saber cómo funciona nuestro cerebro y por qué a veces tenemos dificultades para recordar algunas cosas. Aquí te lo explicamos.

Podríamos definir la memoria como la capacidad que nos permite recordar hechos, ideas, sensaciones, relaciones entre conceptos y todo tipo de estímulos que ocurrieron en el pasado. Nos ayuda a darle sentido a todo lo que nos rodea e incluso a nosotros mismos. En este proceso está implicada la corteza cerebral y otras estructuras como el sistema límbico o el hipocampo.

Para poder entender dónde ejercen su acción las medidas naturopáticas que vayamos a proponer, tenemos que entender cómo clasificamos los distintos tipos de memoria:

  • Memoria sensorial.

Se obtiene a través de los sentidos, es muy breve y puede desaparecer en ese momento o almacenarse en la memoria a corto plazo.

  • Memoria a corto plazo (de trabajo).

Tiene una capacidad limitada y tiene dos funciones, 1) mantiene la información en la mente y 2) manipula la información para intervenir en procesos cognitivos superiores. Es muy importante para el procesamiento cognitivo ya que permite el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas.

  • Memoria a largo plazo.

Almacena la información de forma duradera y se clasifica en dos tipos:

  • Implícita. Se almacena de manera inconsciente. Interviene en el aprendizaje de diversas habilidades y se activa de modo automático. Es la que utilizamos para montar en bici o conducir un vehículo.
  • Explícita. Está asociada a la consciencia. Está implicada en el conocimiento objetivo de las personas, lugares o cosas. Nos permite tener conocimientos del mundo exterior, nombres de personas y sus significados y recordar experiencias personales.

La memoria es una función cognitiva compleja que puede sufrir posibles afectaciones (todas estas afecciones son patológicas y deben ser evaluadas y tratadas por especialistas que nos realicen una evaluación neuropsicológica que nos mida nuestra memoria y otras habilidades cognitivas para determinar un tratamiento adecuado) como una disociación de los sistemas de memoria, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la demencia, daño cerebral adquirido como un traumatismo craneoencefálico o un ictus, problemas cognitivos como la parálisis cerebral, algunos trastornos psicológico o del estado de ánimo como la depresión, la esquizofrenia o la ansiedad y el consumo de ciertas sustancias como las drogas o algunos medicamentos (una anamnesis completa de drogas es fundamental, ya que los sedantes y los anticolinérgicos pueden causar pérdida de memoria que se puede neutralizar suspendiendo el fármaco).

Vía: lamenteesmaravillosa.com

También existen situaciones no patológicas que nos afectan a la memoria y aparecen en situaciones concretas y por un tiempo determinado como puede ser momentos previos antes de una prueba importante en la que me quedo en blanco u olvido algunos conceptos, situaciones con mucho estrés en las que la capacidad de atención también está muy comprometida o incluso situaciones que nos recuerden algún acontecimiento muy desagradable y el cerebro bloquee un recuerdo como mecanismo de defensa. Todas estas situaciones son transitorias y no tienen porqué darnos problemas.

Por otro lado, también podemos estar interesados en fortalecer la memoria porque estemos preparando unas oposiciones, periodos de exámenes o necesitemos usar nuestra memoria con mayor exigencia durante un tiempo.

Vía: pinterest.com

Y, por último, como hemos comentado anteriormente, con el avance de los años, nos va costando más aprender nuevos conceptos, retener más información, acceder a determinados recuerdos, recordar u olvidar ciertos nombres, etc… en resumen, el compromiso de la memoria asociado con la edad es frecuente y provoca la lentitud, pero no el deterioro, de la memoria y la cognición. Aunque es frecuente el deterioro cognitivo leve con el envejecimiento. La prevalencia oscila entre el 14 y el 18% después de los 70 años. Para todas aquellas personas que se encuentren en edad avanzada y sientan que pierden más memoria y tienen miedo de padecer enfermedades neurodegenerativas más importantes, pueden estar tranquilos, por lo general, la pérdida de memoria autocomunicada no se debe a demencia.

Para todas estas situaciones en las que no se presente una patología neurodegenerativa que deba ser tratada por un especialista, la naturopatía tiene potentes herramientas preventivas y para potenciar la memoria altamente eficaces y avaladas por la ciencia.

En naturopatía existen diversas plantas medicinales que se encuentran en la inmensa mayoría de las fórmulas que están diseñadas para la mejora de la concentración y la memoria, estas plantas son muy conocidas incluso por la medicina convencional ya que las utilizan en algunos fármacos diseñados para tratar enfermedades neurológicas como el Tanakene (cuyo único componente activo es el ginkgo). Quizá la más conocida de todas sea el ginkgo biloba. Pero hoy nos vamos a centrar en descubrir una planta medicinal que puede que sea desconocida para muchos de nosotros, pero tiene grandísimos resultados y estudios sobre la mejora de la memoria y los procesos cognitivos. Esta es la Bacopa (Bacopa monnieri). Esta maravillosa planta es ampliamente conocida en la India gracias a la medicina ayurvédica que la usa tradicionalmente para tratar problemas relacionados con la memoria y el cerebro, ya que la consideran un tónico y diurético del sistema nervioso central. La parte que utilizamos de la planta, las hojas, contienen bacósidos, que son los responsables de su acción farmacológica.

Vía: Wikipedia.org

Para hacernos una idea de las potentes propiedades de las que goza la bacopa, vamos a explicarlas mediante los estudios científicos que han evaluado sus acciones farmacológicas y sus efectos a corto y largo plazo.

Como verás la bacopa puede convertirse en un gran aliado de todas aquellas personas que, sin padecer una enfermedad neurodegenerativa o algún trastorno que afecte a su memoria, quieran mejorar sus procesos cognitivos y su memoria por las razones que sean. Como has podido comprobar, esta potente planta medicinal goza de muchos estudios que se han encargado de evaluar y examinar a la bacopa para que hagamos un uso responsable, seguro y eficaz.

Además de la bacopa, debemos de tener en cuenta otros componentes naturales que podemos encontrar asociados a este extracto que también son fundamentales para que los procesos cognitivos se desarrollen con normalidad, nos proporcionen información activadora de los procesos naturales de prevención y control de los trastornos neurodegenerativos como pueden ser: Ashwagandha, Ginseng, Mangostán, Maca, Reishi, Cúrcuma, Espino blanco, Ginkgo biloba, Olivo, Calcio, Magnesio, Zinc, Cobre, Manganeso, L-Arginina , L-Fenilalanina, Glutámico, Gaba, L-Triptófano, Acetil L-Carnitina, CoQ10, vitamina B6, B9 y B12, Dimetiltetrahidrofolato, Fosfatidilcolina, Fosfatidilserina o Fosfatidilinositol. Todos ellos aportan beneficios al sistema nervioso y contribuyen a su buen funcionamiento.

Vía: Pinterest.es

A parte de la posible ingesta de algunos de estos componentes, deberíamos de ser partícipes activos en nuestra mejora y potenciación de la memoria incorporando pequeños hábitos de vida que son necesarios para su buen funcionamiento:

  • Ejercicio regular. Incluye alguna actividad física en tu rutina diaria.
  • Mantente activo mentalmente.
  • Consumo de una dieta sana y equilibrada.
  • Sueño suficiente y de calidad.
  • No fumar.
  • Uso de alcohol solo con moderación (mucha moderación).
  • Participación en actividades sociales e intelectuales estimuladoras. Sociabiliza regularmente.
  • Manejo del estrés en la medida de lo posible.

Precauciones: se aconseja la toma de la bacopa después de las comidas para evitar posibles efectos gastrointestinales adversos, sobre todo en personas con afecciones gástricas. Si está diagnosticado de alguna enfermedad neurológica o padece algún trastorno psicológico debe abstenerse de tomar ningún suplemento hasta que no se lo autorice y revise un profesional de la salud, como un naturópata o un médico especialista que conozca las posibles interacciones medicamentosas.


Información elaborada por Elena Cerro, colaboradora de la Escuela Superior de Naturopatía del Grupo Thuban.

Unidad de naturopatía de la Clínica Thuban.